¿Qué fué (qué será) del PJRock?

visto en el blog "Una jarra de barro" de José Luis Rubio Ochoa

Hace ahora un par de años o quizá más, un joven sacerdote, Raúl Tinajero, responsable de la pastoral juvenil de la diócesis de Toledo, tuvo la idea de realizar un macrofestival para jóvenes al estilo de los grandes festivales de música secular como el de Benicassim, Viñarock, Rock in Río y similares, pero de música católica. Esa idea cuajó en la celebración del PJRock que tuvo lugar el primer fin de semana de mayo de 2010 en la localidad de Torrijos.
El festival resultó casi perfecto. Un fin de semana con las actuaciones de los grandes de la música católica contemporánea de España, que aunque en principio llevaba la palabra “rock” en el título los hubo de todos los estilos: La Voz Del Desierto, Migueli, la Hermana Glenda, Nico Montero, Gaby & company, Don José, Kénosis, Hijos De Coré, Kairoi, Javi Nevado, Jesús Cabello, Unai Quirós, Chito Morales, Católicos Sin Complejos, Jaire, Toni Torrelles, Olga Martínez, Maite López, Fray Nacho, José Manuel Montesinos, Siete Días, Vicente Castellanos, José Miguel Seguido, Peregrinos de María, Nubia Celis, Carlos González…
El macroescenario con decenas de miles de watios de luz y sonido y un tamaño que nada tenía que envidiar a ningún otro, pantallas gigantes, una dirección musical a cargo de un grande como Paco M. Aranda, los precios muy asequibles, las instalaciones muy bien montadas, si que nada se echara a faltar, colaboración del ayuntamiento, Cruz Roja y el ejército, un centenar de voluntarios, zona de acampada, bar bien surtido pero sin bebidas alcohólicas, decenas de sacerdotes, la gran mayoría muy jóvenes, participando y confesando en una carpa instalada al efecto, un programa complementario con catequesis y celebraciones de la Eucaristía… y sobre todo y mucho más importante, una gran experiencia de alegría y comunión eclesial. Yo tuve la bendición de participar no solo sobre el escenario, si no de permanecer en el mismo todo el fin de semana de principio a fin y fue una de las experiencias más notables de toda mi vida.
¿Qué le faltó entonces? La respuesta del público, que aunque entusiasta y magnífico, fue bastante inferior a lo deseado. Las cuentas más optimistas hablan de unos 1000 asistentes, aunque a decir verdad estos fueron bastantes disperos y delante del escenario nunca llegaron a juntarse más de 300 o 400 personas. Y naturalmente, aunque esto solo lo supongo, la repercusión económica negativa, ya que el festival con todo su montaje tenía un presupuesto muy elevado que debía ser cubierto principalmente por la venta de entradas. El hecho es que la siguiente edición prevista para el 2011 por las mismas fechas fue primeramente aplazada a octubre, oficialmente por que todos los esfuerzos de pastoral juvenil en España estaban centrados en la preparación de la JMJ de agosto y finalmente fue suspendida definitivamente ante la poca venta de entradas.
¿A que se debió esto? Es dificil de saber, puestos a especular se podrían buscar miles de razones, aunque a ciencia cierta nadie podría decir cual de ellas, o algunas, o todas o ninguna motivaron el hecho. Una podría ser la falta de tradición en España, un evento similar en algún otro país como Brasil o Estados Unidos, por ejemplo, hubiese convocado con facilidad decenas de miles de espectadores. En España, aunque crece día a día, el número de seguidores de la música católica contemporánea sigue siendo escaso. Otro podría ser el lugar escogido, quizá en una población más numerosa hubiera podido recoger más público. Quizá también podríamos sumar un problema de promoción, que aunque hubo rueda de prensa y avisos a los medios, no consiguió el principal objetivo de llegar a un gran número de miembros de la Iglesia, de hecho son muchos los que desconocían y desconocen el festival. Podríamos hablar también de la falta de respuesta que tuvo entre las delegaciones de pastoral juvenil del resto de España, que no se sumaron a la misma y dejó reducido el evento a algo meramente puntual de una sola diócesis en lugar de darle el carácter de gran acontecimiento nacional… y así podríamos ennumerar una decena más de posibilidades. Lo que está claro es que nunca se debería a la falta de trabajo, entusiasmo y dedicación de los organizadores, que se dejaron la piel y muchas noches de sueño para llevarlo a cabo o de los cantantes y grupos que actuaron, que lo hicieron de forma desinteresada.
¿Y ahora qué, habrá alguna edición más en un futuro? Solo Dios lo sabe. A lo mejor podría replantearse la vuelta del festival aunque e forma más modesta y con  menores dimensiones y con un cartel cerrado con la suficiente antelación como para promocionarlo con más tiempo y conseguir la implicación de todas las delegaciones de pastoral juvenil de cada una de las diócesis españolas o…
Solamente espero que así sea y, Dios mediante, yo estará allí. Si Él me lo permite, de nuevo sobre el escenario, pero si así no fuera, como uno más de los muchos asistentes.

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