
Recorrer a grandes trazos la vida de este hombre me ha dejado pensando en varias cosas.
¡Qué grande es Dios que nos lleva a recorrer los caminos de la música cristiana!
¡Qué impresionante el exito en venta de discos, en conciertos...!
¡Qué duro se puede hacer todo eso si te refugias en cosas que no son Dios!
¡Qué importante es ser testigos de la fe y del evangelio!
¡Qué valentía para vencer todos los días la enfermedad del alcoholismo!
Ser cristiano es muy dificil, puedes ser sacerdote, consagrado, laico con mil año de experiencia, podemos levantar al público de sus sillas y provocar una gran ovación... todo eso lo hace la gente de forma espontánea, pero lo más importante es que nosotros, nunca, nunca, nunca que el verdarero artista es Jesucristo... a Él toda la gloria, a Él todos los aplausos, a Él todos los premios, porque sin Él no somos nada.
Lo importante no es, grabar muchos discos, ni ser muy famosos, ni hacer muchos conciertos, lo verdaderamente valioso son esos ratos que en la soledad, frente al Sagrario le cantamos a Jesús y el aplauso nos lo da Nuestro Señor desde la soledad sonora de nuestro interior.
No dejemos nunca la oración y practiquemos los conciertos a solas con Dios. Si quieres dedicarte a la música cristiana ahí tienes el principio, el culmen y el fin de esa vocación.
Hasta mañana, amigos
Comentarios
Publicar un comentario